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6. Gripe A-bulia


La abulia sería una antesala de la depresión patológica.
Un estado en el que no nos encontramos preparados para afrontar ningún cambio.
La realidad se distorsiona, y los colores se tornan grises, perdiendo el brillo de nuestra propia vida.
Un estado de apatía, de falta de voluntad constante.
El mayor de los aburrimientos, con lo que eso supone, la incapacidad de tomar decisiones.
Una insatisfacción total, que dota a nuestra existencia de un sinsentido tan generalizado, que nos lleva a un abatimiento, del que cuesta escapar.

Las emociones positivas son la gasolina de nuestro motor, por el contrario los sentimientos de tristeza e indefensión, funden nuestro depósito de combustible y el motor queda totalmente paralizado.

Todos nos hemos podido sentir en algún momento así. Periodos de confusión, de falta de arranque en nuestra actividad diaria.
Pero si este estado se prolonga, podemos afirmar, que estaremos abocados a una perdida de nuestra energía necesaria, para vivir la vida con sentido y plenitud.

Por ello de nuevo nos encontramos ante un estado emocional, que nos dejaría el “ sistema inmune” deteriorado e indefenso ante los ataques de nuestra existencia.
Conflictos laborales, que no podremos resolver. Problemas con nuestra pareja, que nos llevaran a la mayor de las crisis, por no tener la fuerza y voluntad suficiente para afrontarla de manera eficiente. Y lo que es peor, la experiencia de llevar una vida a medio gas.
Estaríamos ante la delicada situación ,de poder acabar viviendo sin ganas de hacerlo, y a través de un cristal, gris muy oscuro, que nos haría ver la vida sin nitidez, ni brillo.






VOLUNTAD, DIVINO TESORO

El querer, lo es todo en la vida.
“Si queréis ser felices lo seréis. Es la voluntad la que transporta montañas”. Alfred Victor de Vigny.

Voluntad: La capacidad de poder determinar nuestros actos, dirigidos hacia nuestras metas, por encima de las dificultades y contratiempos o del estado de ánimo
Una de las cualidades más beneficiosas que podemos poseer, y si no la tenemos podemos aprenderla, practicarla, entrando a formar parte de nuestras aptitudes más valiosas, en nuestro repertorio personal.
La voluntad es un deporte que necesita de mucho entrenamiento para mejorarlo. Vamos a convertirnos en nuestros entrenadores personales, para conseguir unos estupendos resultados.

1º Ejercicio: Controlar nuestros impulsos.
Que los beneficios a corto plazo gratificantes, no nos lleven a la espontaneidad desmedida.
Recapacitar las consecuencias a medio y largo plazo, nos dará una visión más amplia y real de nuestra conducta.
Por ejemplo es común que en ciertos hábitos desadaptativos, nos cueste poner en práctica nuestra voluntad .
Si supiéramos tener paciencia y la visión de que las gratificaciones que obtenemos a largo plazo son mucho más beneficiosas, podríamos elegir de manera consciente renunciar a ese instinto , que solo nos producirá unos segundos de placer, seguido en muchos casos de minutos y minutos de culpabilidad. Realmente ¿ merece la pena?.



2º Ejercicio: Continuar perfeccionando siempre nuestras conductas más cotidianas.
Nos conformamos con hacer lo que hacemos y en como lo hacemos siempre igual. Esto a su vez produce en muchos casos, aburrimiento, dejadez, y como consecuencia, que la voluntad y motivación, vaya perdiendo fuerza.
Siempre podemos mejorar. Hasta en las cosas más simples, se puede intentar hacerlo mejor, para realizarlo a su vez con más ganas e interés.
Las tareas del hogar, el trabajo más mecánico y repetitivo de los que debemos realizar en nuestro entorno laboral, cobraría más sentido, si nos propusiéramos hacerlo mejor cada día.

3º Ejercicio: Estar siempre abierto a nuevos aprendizajes.
Sabemos que el aprender no ocupa lugar, pero debe ser que no queremos hacerle hueco .
Nos limitamos mucho en nuestros conocimientos y nos conformamos con lo que sabemos hasta hoy, sin abrirnos a nuevos experiencias, conocimientos, que nos estimulen y nos enseñen continuamente.
Nos sorprenderíamos mucho a nosotros mismos, con lo que somos capaces de conseguir . No importa la edad, o las aptitudes que tengamos para ciertas cosas.
Prohibido decir , "no sé hacerlo". Si no sabes, inténtalo, seguro que puedes. Aunque necesites una preparación y aprendizaje previo, comprobarás lo satisfactorio que es hacer algo que creías no saber hacer. Desde montar un mueble de Ikea que te parecía un rompecabezas, hasta estudiar aquello que siempre quisiste.
Es una lástima cuanto nos limitamos, y cuanto pesan las etiquetas que desde nuestra infancia nos han colgado, tu puedes quitártelas cuando decidas.

4º Ejercicio: Comprometernos con alguna causa.
Hacer algo por los demás sería importante para autoafirmarnos en nuestra práctica de la voluntad, porque dotamos de sentido y practicidad a nuestros actos. Todo lo que hacemos tiene sus consecuencias, y comprobar los beneficios, que pueden generar nuestras actuaciones en los que tenemos cerca ,nos motivará para que sigamos fortaleciendo nuestra voluntad.

No debemos confundir voluntad con sacrificio, pero si es cierto que se necesita, de cierto esfuerzo para alcanzar nuestras metas y perfeccionar todas las demás cualidades.
La voluntad sería nuestro motor, un motor que nos puede frenar y que también nos impulsa, dependiendo de lo que necesitemos en cada momento. No olvides echarle gasolina. Esa gasolina que sabemos que es la ilusión y los sentimientos positivos

Así podemos concluir, que debemos potenciar nuestra voluntad como primer paso, para no caer en esa enfermedad tan contagiosa, que es la abulia. Pero recordar, que la voluntad debe ir acompañada de acción real para que no se quede solo en buenas promesas, que destruirían poco a poco la confianza en nosotros mismos.
No hay nada más frustrante que el prometernos a nosotros mismos algo y no cumplirlo.
Es fácil caer en la inercia y en esa sensación de que si he fallado en algún momento, puedo seguir haciéndolo. Que no haya cumplido en algún momento las expectativas marcadas ,no significa que sea la manera de actuar que adopte como mía.
Un fallo, o una recaída, no es el prefacio de mis nuevos proyectos. Mi meta debe ser siempre el éxito, no debemos perder de vista nunca ese horizonte. Una caída, un tropiezo, o una mirada atrás ,solo nos servirá para descansar, y tomar aliento, nunca para tirar la toalla.








ANESTESIA EMOCIONAL

La abulia nos deja embotados emocionalmente, nos ciega de ver la vida de manera ilusionante y comprometida.
La falta de motivación y voluntad, nos provoca una desidia que en muchos casos se torna crónica, cuando carecemos de la fuerza suficiente, para realizar nuestras actividades diarias más comunes. Y suele ocurrirnos también, que perdemos la capacidad de disfrutar de las cosas que antes nos producían placer.
En este estado, como nos ha ido ocurriendo en los otros " virus emocionales" vistos hasta ahora, nos encontramos indefensos para soportar las vicisitudes que la vida nos tiene preparada.
Lo más adaptativo de nuestra existencia, es saber ir amoldándonos a los cambios que nos lleguen, tomando la decisiones más apropiadas para la resolución de los problemas.
Si nos encontramos en un estado abúlico, nos faltará la fuerza, para llevar a cabo cualquier acción, incluso la que conlleve plantear las soluciones que nos llevan a la acción .

La “ medicación” más apropiada: Una buena dosis de voluntad , motivación y planteamientos de objetivos claros y reales, donde tengan cabida la búsqueda del placer, sin olvidar los compromisos y las responsabilidades. Deben ir juntos para que sea efectivo.
Si buscáramos solo la búsqueda del placer como tal, caeríamos en el hedonismo, un tipo de vida que nos convertiría en seres vacíos, sin raíces ni fundamentos.
Por el contrario, si atendiéramos solo a nuestras responsabilidades, estaríamos abandonando una parte muy importante de nuestras necesidades. Las de sentir, gozar, y disfrutar de los pequeños, pero grandes placeres de la vida.




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