miércoles, 28 de septiembre de 2011

9. PARÁSITOS EMOCIONALES

 
Según el diccionario de la lengua española, la definición de parásito, sería aquel organismo que vive a costa de otro, alimentándose de él y causándole algún perjuicio.
Seguro que esta descripción nos recuerda a muchos, a personas que nos rodean, de las que estamos infectadas, y que de manera tan difícil nos cuesta escapar.
Un tipo de personas que sin darse cuenta en algunos casos o deliberadamente en otros, escogen a sus presas para quedar instaladas en su sistema emocional, y de él servirse a discreción, hasta acabar con las reservas de su  hospedador.
Hay relaciones, ya sean de amistad, familiares o amorosas, que desgastan, anulan y nos dejan atrapadas en ellas. Por contagio  transmiten sus estados emocionales, que en muchos casos es negativo, y por más que queramos recuperarnos, con apenas unos minutos de exposición de nuevo a ellas, se vuelven a agotar nuestras reservas.
 
Para poder protegernos y conseguir escapar de este efecto tan devastador, vamos a conocer primero a este tipo de "parásitos emocionales".
Normalmente vienen disfrazados con dos tipos de conducta, que les hace más fácil la obtención de sus presas:
 
Por un lado están los parásitos más agresivos.
Aquellos que con su atractivo, poder de liderazgo y promesas irrechazables, consiguen embaucar poco a poco y dejar invadido por completo a su objetivo, sin que apenas se haya podido dar cuenta.
 Su interés lo van demostrando con exigencias cada vez más ambiciosas. Un afecto unidireccional, ya que la carencia de empatía de estos seres, les hace no preocuparse jamás de las consecuencias psicológicas que plantea a sus víctimas.
Sus necesidades son únicas . Nos es algo que hagan de manera premeditada y con una persona en concreto, sino que es su modo de actuar en las relaciones con los demás.

Consiguen que nuestras propias necesidades queden relegadas a un segundo plano y hacen creer que cubriendo sus caprichos y peticiones, nos sentiremos más válidos y necesarios.
Pero lo que realmente termina ocurriendo, es que esta demanda cada vez se hace más extrema y devastadora.
Hay veces que solicitan, continuas muestras de atención y cariño , todo les parece insuficiente. Por lo que se instalan en una espiral de quejas y mayores exigencias. Peticiones imposible de cumplir, ya que nunca será bastante. Por lo que se nos va generando un sentimiento de incapacidad, que se termina traduciendo en un estado de inseguridad y baja autoestima, afectando a otros muchos aspectos de nuestra vida.
Al final, nos "chupan", toda la capacidad individual de protegernos y poder
utilizar de manera efectiva nuestras herramientas de adaptación en el día a día.


El segundo tipo de "parásito emocional", es el dependiente.
Una persona necesitada de constante consuelo y apoyo. Nos invaden, en sus momentos de tristeza y abatimiento.
Si se encuentran " bien alimentados" se olvidarán por completo de la persona que le abastece. Eso si, cuando se sientan de nuevo carentes de ánimo, volverán a nosotros con el fin de recargar de nuevo  la reserva de bienestar psicológico.
Ocurre que es tal la demanda, que contagian de ese estado de pesimismo. De repente no sabemos porque hay personas a nuestro alrededor que nos dejan vacíos por dentro, que nos agotan mentalmente, sin fuerzas.
Nos van debilitando poco a poco, chupan nuestra energía (por eso, son también llamado vampiros emocionales).
Su tono de queja, desilusión y pesimismo es constante, y demandan continuamente puntos de vista alternativos que les saquen  de ese patrón de pensamiento negativo.
Ven la vida a través de un cristal gris y al final y lo más doloroso, es que la visión teñida de este color, terminará siendo la misma para ambos . Una vez descritos estos parásitos , entenderemos que lo primero para evitarlos será identificarlos. No podemos combatirlos si no conocemos su existencia, así que ¡cuidado alrededor! ,siempre puede haber un parásito al acecho.

Si ya estamos atrapados por ellos, debemos ser objetivos para comprender, el daño que nos causan, y poder establecer una relación más sana con ellos. El peligro siempre rondará a nuestro alrededor, pero nos serviremos de "antiparasitarios" tan efectivos como los siguientes.

1.     No atender de manera continua todas las demandas, lo que tampoco quiere decir que los abandonemos por completo. Simplemente es que nos protejamos, que no cubramos todos sus necesidades, porque ocurrirá que olvidaremos las nuestras.
No sería optimo regalar todos los días un diamante a las personas que queremos, dejarían de tener valor, y nos arruinaríamos enseguida.

 
 
2.     Saber pedir ayuda. Dejar el orgullo y la cobardía. Podemos demostrar que somos humanos, que también sentimos, y que de vez en cuando flaqueamos. No siempre podemos donar sangre aunque queramos, si nos encontramos  con anemia, deberemos recuperarnos antes de hacerlo.

    3.      Ser capaces de decir no. Como cuando hablábamos de la              asertividad. Poder decir no, cuando así lo consideremos, no es tan sencillo.  

      Pero uno de los derechos básicos del ser humano es poder rechazar    peticiones sin tener que sentirse culpable o egoísta.
Vamos entonces a protegernos, de estos parásitos, de los contrario podemos acabar "enfermos", por desgaste y contagio.

 Mejor prevenir que curar.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada